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Descubre las Playas y Monumentos de Menorca...

  • Las Playas

 

Cala Pilar en Menorca

 

 

 

   

Las playas de Menorca son sin duda uno de sus valores más conocidos e importantes, se pueden encontrar más de medio centenar de playas, desde completamente vírgenes y de difícil acceso a pie, hasta algunas con urbanizaciones junto a ellas. Es recomendable el alquiler de coche (www.villacars.es) e incluso barco.

Normalmente, en las playas más importantes, suele haber socorristas, sólo durante los meses de verano, también suele haber paneles informativos de los servicios disponibles.

La Isla tiene una costa de gran belleza, se puede distinguir la zona norte de la sur, destacando las playas y calas de la zona sur por sus aguas cristalinas y su arena blanca y fina y las del norte por sus aguas más frías, de arena más gruesa y dorada.

Algunas de las playas a destacar serían:

Del Sur:

Son Saura:

Son Saura en Menorca      

Situada en la costa Sur de Ciutadella, es la una de las playas vírgenes más amplias de la Isla, con un perfil de orilla que la divide en dos arenales casi simétricos, las playas de Banyul y Bellavista, y con un pinar que permite a sus usuarios recuperarse de los excesos de sol. Destacan sus aguas cristalinas que en verano son refugio de muchos barcos. A unos diez minutos andando hacia el este nos encontramos con la Cala d´es Talaier (Pequeña cala virgen con arena muy blanca debido a la descomposición de la piedra caliza que es común en toda la zona. Su nombre deriva de la presencia en sus inmediaciones de una torre de vigilancia muy antigua, Sa Talaia d’Artrutx).
Se accede a esta playa desde Ciutadella por el camino rural que lleva a Sant Joan de Missa y tiene aparcamiento a poca distancia de la playa.

Cala Turqueta:

Cala Turqueta en Menorca      

Situada en la costa Sur de Ciutadella, esta playa virgen es un auténtico tesoro natural. Su nombre hace alusión al color turquesa de sus cristalinas aguas. Es una playa bastante concurrida en los meses de verano, ya que tiene aparcamiento de fácil acceso en vehículo.
Se accede a esta playa también por el camino rural de Sant Joan de Missa.

Cala Macarella y Macarelleta:

Cala Macarella en Menorca     

Situadas en la costa Sur de Ciutadella, son dos de las playas vírgenes más populares de la Isla.
Macarella se abre al final de un barranco y está rodeada por frondosos pinares, a la derecha de ésta se encuentra la playa de Macarelleta, más pequeña que la anterior, pero de una belleza impresionante. Sobre la playa de Macarella hay cuevas usadas en la prehistoria como cámaras funerarias y en tiempos más recientes como vivienda veraniega. Hay un restaurante y la limpieza de la playa está regularizada.
Se accede a estas playas por el camino rural de Sant Joan de Missa, llegando al aparcamiento, desde el cual se camina unos quince minutos hasta llegar a la playa. Otra posibilidad de llegar, sería caminando desde la playa de Cala Galdana atravesando el bosque, en cuyo caso el tiempo aproximando sería de una media hora.

Cala Galdana:

Cala Galdana en Menorca     

Pertenece al término de Ferreríes y tiene fácil acceso por la carretera.
Esta hermosa playa en forma de herradura tiene fama de ser de las más espectaculares de la Isla, a pesar de estar urbanizada y de ser una de las más concurridas. Al igual que las otras playas del Sur, destaca por su arena fina y aguas cristalinas, además de destacar por sus preciosos pinos, que rodean la bahía y por numerosos miradores en la parte alta del acantilado, que permiten apreciar unas bonitas vistas de toda la cala.
La playa está totalmente equipada con servicios turísticos de todo tipo como bares, restaurantes, souvenirs e instalaciones para la práctica de deportes náuticos en las inmediaciones.

Cala Mitjana y Mitjaneta:

Cala Mitjana en Menorca       

Igual que la anterior, pertenecen al término de Ferreríes. El aparcamiento se encuentra al final de un camino estrecho y repleto de piedras, se caminan unos diez minutos desde el aparcamiento hasta llegar a la playa. La más pequeña (Cala Mitjaneta) es apenas un recodo con arena, al pie del camino por el que se llega andando desde Cala Galdana o caminando desde Mitjana hacia la derecha por el acantilado.
El conjunto de estas dos playas vírgenes es un claro ejemplo de belleza por su aislamiento y por sus acantilados poblados de árboles.

Trebaluger:

Trebaluger en Menorca     

Pertenece al término de Es Migjorn Gran. Es una de las playas vírgenes con más encanto para la población menorquina. Es una zona protegida que se conserva natural y auténtica, requiere unos 35 minutos caminando desde Cala Mitjana. Está rodeada por pinos con arena fina y aguas cristalinas. Si continuamos caminando encontramos las calas de Fustam y Escorxada (también pertenecientes al término de Es Migjorn).

Santo Tomás:

 Binigaus en Menorca     

Esta playa es la salida al mar de Es Migjorn Gran y su mejor baza turística. Es una de las más largas y estrechas, con dunas de arena fina al fondo. Hay chiringuitos de playa y parking, así como instalaciones apropiadas para la práctica de deportes náuticos. Desde la playa, andando hacia la derecha, se alcanzan las aguas y arenas de Binigaus, especialmente apreciadas entre nudistas y veraneantes que desean apartarse de las zonas más concurridas.

Cala en Porter:

Cala en Porter en Menorca     

Pertenece al término de Alaior y es de fácil acceso por carretera.
Fue una de las primeras calas urbanizadas con fines turísticos, que cuenta con todos los servicios necesarios de una playa bien establecida, como restaurantes, bares, tiendas, etc.
En el acantilado que da a mar abierto destaca la conocida discoteca “Cova d’en Xoroi”, cuyo nombre se apoya en una hermosa, y trágica, leyenda de la zona. Espectacular por el recinto y las vistas que ofrece, está también abierta a visitas durante el día.

Binisafuller:

Binisafuller en Menorca     

Pertenece al término de Sant Lluís, de fácil acceso.
Se trata de una bonita y recogida playa de tan sólo cincuenta metros de longitud y veintidós metros de anchura, se caracteriza por su arena blanca y su litoral rocoso y bajo. Sus principales encantos son las pequeñas y antiguas casitas a pie de mar y las palmeras que cierran el barranco. A un lado y al otro destacan dos interesantes zonas de baño, Es Caló Blanc y el Caló Fondo.

Binibeca:

Binibeca en Menorca     

Pertenece al término de Sant Lluís, de fácil acceso.
Caracterizada por su fina arena y sus aguas transparentes, esta playa es una de las más frecuentadas de la zona de Sant Lluís.
Entre sus servicios, destaca el veterano chiringuito de la playa desde donde se puede disfrutar de la belleza del arenal. A tan sólo un kilómetro de la playa se encuentra el poblado de pescadores, una pintoresca urbanización muy visitada, destaca por su singular arquitectura construida a principio de los años 70. Se trata de un laberinto de callejuelas repleto de pequeñas casitas blancas de formas irregulares, en el que se respira una inusual tranquilidad.
La zona cuenta con supermercados, tiendas, restaurantes, bares y zonas de juego.

Del Este:

Punta Prima:

Punta Prima en Menorca     

Pertenece también al término de Sant Lluís, de fácil acceso.
La playa combina las arenas finas con unas vistas estupendas a la “Isla del Aire”, un pequeño islote virgen coronado por un faro construido en 1860 y caracterizado por su población de sargantana balear, una especie endémica de la Isla.
Destacan los bares y restaurantes a pie de playa, tiendas y un parking en los alrededores. Se pueden practicar un gran número de deportes náuticos.
También hay que hacer una mención especial al “Camí de Cavalls”, situado al final de la parte izquierda de la playa.

Alcaufar:

Alcaufar en Menorca       

Bonita cala perteneciente al municipio de Sant Lluís, de ambiente familiar y poco turístico, envuelta de casitas blancas típicas de la Isla y embarcaderos tradicionales. De aguas tranquilas y repleta de acantilados. Tan sólo una de las orillas está urbanizada y en la opuesta se encuentra la Torre d´Alcaufar construida en el siglo XVIII. Desde Alcaufar se puede pasear a pie siguiendo el histórico “Camí de Cavalls” hasta llegar a la playa de Punta Prima.

Del Norte:

Cala Mesquida:

Cala Mesquida en Menorca     

Pertenece al término de Maó y es de fácil acceso. Antes de llegar a la playa hay un pueblecito encantador con casas de veraneo, además de tener parking propio recientemente renovado.
La playa es de arena más gruesa en comparación con las calas de la zona sur y queda enmarcada por un peñón de 68 m. de altura, “Es Pa Gros”, y una imponente Torre de defensa construida por los británicos a finales del siglo XVIII.

Es Grau:

Es Grau en Menorca     

Perteneciente al término de Maó y de fácil acceso.
Se trata de un poblado muy familiar y de segunda residencia que destaca por su gran vitalidad ya que dispone de varios bares y restaurantes, la mayoría con vistas a la playa, así como de un gran embarcadero. Tiene numerosas dunas y pinares, que delimitan el acceso a la zona del Parque Natural de “S´Albufera d´es Grau”.
Desde esta playa se puede tomar un barco a la “Isla d´en Colom”.

Playas Tortuga y Presili:

Cala Tortuga en Menorca     

Pertenecen al término de Maó, su acceso es únicamente a pie a través del camino de Son Camamil.la, camino que se coge desde la carretera que conduce al “Faro de Favaritx”, o por mar.
Son playas de arena fina y con un paisaje único, con unas vistas estupendas al “Faro de Favaritx”, rodeado de negras pizarras, no suelen ser muy turísticas. Pertenecen al área protegida del “Parque Natural de S’Albufera”, detrás de Tortuga hay dunas y una extensa zona húmeda llamada “Laguna de Morella”.

Arenal d´en Castell:

Arenal den Castell en Menorca      Pertenece al término de Es Mercadal, de fácil acceso.
A pesar de ser una de las zonas más urbanizadas de la Isla, su playa es de una belleza casi perfecta y posee un arenal de los más bonitos de la parte Norte, tiene bares y restaurantes, hoteles, supermercados y muchos servicios para disfrutar de los deportes acuáticos.

Arenal de Son Saura (Son Parc):

Son Parc en Menorca     

Pertenece también al término de Es Mercadal, de fácil acceso y situada en la zona de Son Parc, urbanización donde se encuentra el único club de golf que hay en la Isla.
Playa bastante grande y con una preciosa zona dunar en la parte trasera de la playa, con todo tipo de servicios y alquiler de embarcaciones.

Playa de Cavallería:

Playa Cavalleria en Menorca       Pertenece al término de Es Mercadal, su acceso es a pie unos 15 minutos después de dejar el vehículo en el parking, luego hay unas escaleras de madera que bajan a la playa.
Es una de las playas vírgenes de la zona Norte más concurrida, es muy conocida por los baños de arcilla, sacada de las rocas de la parte derecha. La playa, de arena rojiza, está compuesta por dos amplios arenales en forma de concha.
Los fondos marinos de la playa son muy recomendables para practicar buceo.

Playa de Binimel.la y Cala Pregonda:

Cala Pregonda en Menorca     

Se encuentra en la parte oeste de Fornells. Binimel.la tiene fácil acceso, dispone de parking cerca de la zona húmeda.
Su arena es gruesa, con aguas claras y frescas. Desde esta playa, caminando hacia la izquierda unos 20 minutos por el “Camí de Cavalls”, se llega hasta la vecina playa de Cala Pregonda, una de las playas vírgenes más bonitas de la zona Norte, su arena es más fina que la de la playa anterior y de un tono dorado, sus aguas son cristalinas de tonos turquesas. No cuenta con ningún tipo de servicio.

 

Cala Pilar:

Cala Pilar en Menorca      Pertenece al término de Ciutadella. Es una de las playas vírgenes de más difícil acceso en toda la Isla. Hay un camino en la carretera general, Camí de Sant Felip, pasado el km. 34 (entre Mercadal y Ferreríes), hasta llegar a una zona donde se ha de dejar el vehículo, a partir de allí hay unos 30 min. a pie pasando por un camino de encinas.
Es una playa muy tranquila y una de las mejores conservadas de Menorca, el arenal está rodeado de rocas rojizas en las que hay la posibilidad de encontrar arcilla para poder untarse el cuerpo. Además cuenta con la presencia de un bello manantial de agua dulce.

La Vall d´Algaiarens:

La Vall en Menorca     

Pertenece al término de Ciutadella, de fácil acceso, tiene parking privado antes de la playa.
Forma parte de una de las Áreas Naturales de Especial Interés. Las dos primeras playas que nos encontramos son las playas de Es Tancats y Es Bot, son playas tranquilas de arena fina, cuentan con formaciones dunares, y la que quedaría más alejada es la de Ses Fontanelles. Un conjunto de playas muy estimado para el pueblo menorquín, por la buena conservación de la zona, rodeada de pinares y encinas.

Cala Morell:

Cala Morell en Menorca     

Pertenece al término de Ciutadella. Es una pequeña cala de fácil acceso. Está rodeada de acantilados con rocas de formas peculiares, donde se han ido construyendo plataformas de cemento para facilitar el baño. Otro atractivo de la cala es la “Necrópolis Talayótica”, formada por multitud de cuevas prehistóricas de entrada libre.

  •  Los Monumentos

La isla del Lazareto:

La Isla de Lazareto en Menorca     

Dentro del puerto de Maó y situada justo delante del bello puerto de Cales Fonts, la vista nocturna de la isla de Lazareto evoca tiempos pasados, como si de una fortaleza medieval se tratase. Pero la historia real de esta isla y su función nada tienen que ver con leyendas y fabulas.

Lo que en realidad parece la muralla de un palacio o castillo no es más que un muro de siete metros que, durante el s. XIX, aisló a cientos de navegantes con enfermedades y epidemias como la peste que eran comunes en esas épocas. En un tiempo en que las rutas marítimas eran el principal medio de transporte y comunicación, surgió la necesidad de adecuar un lugar que, alejado del resto de la población, permitiera ejercer un control sanitario de los buques que llegaban a la isla.

En el interior de los muros, el recinto está dividido en tres zonas; la primera, históricamente, estaba reservada para los tripulantes de los barcos con epidemia a bordo. La segunda albergaba a los navegantes que tenían enfermedades no infecciosas y existía una tercera donde iban a parar los barcos que llegaban a puerto con algún enfermo entre sus tripulantes.

A principios del Siglo XX, el Lazareto de Maó se cierra definitivamente como institución sanitaria de aislamiento de personas y mercancías, destinándose en la actualidad como residencia de verano y punto de encuentro de reuniones científicas, encuentros, congresos y simposios, entre los que destaca la Escuela de Verano de
Salud Pública, que este año celebra su XVIII edición.

En su visita podemos apreciar las salas y los instrumentos médicos que se utilizaban en el pasado en un pequeño museo de medicina.
Además de su gran atractivo arquitectónico, tendremos la oportunidad de disfrutar de unas vistas privilegiadas al puerto de Maó.
Para llegar hasta la isla donde está el Lazareto de Maó, debemos tomar una embarcación que sale periódicamente de Cales Fonts.

Las fortalezas de Menorca:

Aquellos que hayan accedido a Menorca a través del puerto de Maó se habrán percatado de que 2 fortificaciones militares custodian la entrada:

San Felipe en Menorca     

En la orilla sur, los restos del antiguo Castillo de San Felipe, empezaron a construirse a mediados del s. XVI, bajo dominación española, pero fue ampliado en sucesivas ocasiones bajo el dominio británico, dándole su aspecto estrellado final, que desde el cielo aún puede observarse. Durante uno de los periodos de dominación española, el rey Carlos III ordenó su demolición, para evitar que ejércitos invasores pudieran aprovecharse de su ventaja estratégica en caso de conquista.

 

La Mola en Menorca     

En la orilla norte, se halla estratégicamente situada la Fortaleza de la Mola. Denominada también de Isabel II, en honor a la reina que la mandó construir a mediados del siglo XIX durante la dominación española de la isla, tuvo como función principal la de proteger la entrada del puerto de posibles invasiones enemigas. Bajo los acantilados de esta impresionante fortaleza han tenido lugar numerosos episodios de batallas, en las que los poderosos navíos se enfrentaban a los ejércitos enemigos. A finales del reinado de Alfonso XIII, España solicitó 18 cañones de 381 mm de la fundición inglesa Vickers. Diseñados como cañones navales y a falta de buques adecuados para llevar piezas de tan grueso calibre, finalmente se instalaron en los acantilados de la Fortaleza de La Mola. Con su tubo de 17,60 metros de largo y 88 toneladas de peso, pueden girar 270º. La potencia de estos cañones les permitía alcanzar su objetivo a unos 35 km de distancia y eran capaces de perforar un acorazado con un blindaje de 36cm de acero a una distancia de 23 km. Por suerte, Menorca nunca fue atacada y sólo se dispararon los cañones en maniobras de prácticas, la última en 1991.

Las visitas a ambas fortificaciones son altamente recomendables, sobretodo las sesiones nocturnas, que en el Castillo de San Felipe proponen un regreso al pasado con recorriendo las galerías subterráneas con iluminación a base de antorchas y actores uniformados de la época. Además podrán presenciar el disparo de un cañón del s. XVIII y un antiguo mosquete.

Además de estas 2 fortificaciones, vale la pena destacar las siguientes:

- Fort Malborough: construido por los ingleses entre 1710 y 1726, para defender el flanco sur del Puerto de Maó. Su nombre homenajea al general Sir John Churchill, duque de Marlborough. Está excavado bajo el nivel del terreno, por lo que se presenta muy disimulado en el paisaje. Sus históricas paredes nos permiten conocer múltiples detalles de la vida en los ámbitos civil y militar en la época en la que el fuerte se mantuvo activo.

- Museo Militar de Menorca: Ubicado en el Cuartel Calacorp en Es Castell, levantado en 1771 por los ingleses y que actualmente expone, en 11 de sus salas, los momentos más destacados de la historia militar de Menorca. También podrán ver antiguos cañones del s. XVI al XX así como una sala dedicada a la dirección de tiro Vickers de los cañones de 381 mm de La Mola.

La Isla del Rey: Hacia la mitad del Puerto de Maó, aproximadamente a mitad de camino de la boca del Puerto y de la Colársega, se encuentra la Isla del Rey, llamada así ya que en el año 1287 fue la primera tierra que el rey Alfonso III pisó durante su campaña para conquistar Menorca desde los musulmanes. Antes la Isla recibía el nombre de la “Isla de los Conejos”.

La Isla tiene una extensión aproximada de 41.177 m2 y tiene forma triangular, está dotada de dos embarcaderos, uno en el norte y otro en el sur, siendo éste último más utilizado por su proximidad a la Cala Fontanillas, en Es Castell. La Isla está ocupada por el antiguo hospital militar situado en la zona este, un recinto cerrado que rodea y protege los restos de la Basílica (S. VI).

Durante el S. XVIII, poco después de poseer su trono, el primer Gobernador Británico expropió la Isla de sus dueños con la intención de construir un hospital para los marineros. Bajo la orden de John Jennings, de la Flota Mediterránea Inglesa, en 1711 fue construido un espacioso hospital y según varios archivos, permaneció como una institución activa los 60 años siguientes hasta que fuera sustituido durante la 2ª ocupación inglesa por un edificio más nuevo, similar al Hospital de Chelsea en Londres.

El 30 de Octubre de 1771, durante la época del Gobernador Moystins, se colocó la 1ª piedra. Este acto fue conmemorado con una placa de bronce, la cual fue encontrada accidentalmente en 1906 durante tareas de restauración, aun hoy en día la podemos ver en la Isla. Durante este periodo el hospital tuvo 40 salas para los enfermos y necesitados, diferenciando habitaciones para el personal médico, una farmacia, una lavandería, las cocinas, baños y 3 fuentes de agua natural.

La Isla ha sido bastante utilizada, por los Británicos (como base hospitalaria), por los Americanos (como base militar, centro naval y habitaciones de costura), por los Franceses en dos ocasiones (base de carbón natural y como hospital durante las guerras Africanas). Después de diferentes usos, la Isla a partir de 1843 recuperó su antiguo papel como hospital militar, como base española, la cual se mantuvo casi un siglo hasta su fin y transmisión en 1964, cerrando sus puertas y fue cuando desgraciadamente hubo varios robos y actos de vandalismo en la Isla.

En 1979, la Isla fue declarada Monumento Artístico e Histórico Nacional con una mención arqueológica especial en la capilla y sus edificios adyacentes.

Después de varios planes por construir un casino (Richard Branson) y de un japonés por construir un hotel de cinco estrellas, la Isla empezó a ver sus primeros trabajos de restauración y limpieza en el año 2004, no organizado por el Gobierno, sino por un grupo local de voluntarios que trabajan semana tras semana para poder mejorar las instalaciones de la Isla.

Un grupo de trabajadores de “Menorca Rentals” colabora cuando les es posible.

En el verano del 2008, la Isla vivió la 1ª visita privada del rey Don Juan Carlos, quién visitó el trabajo del grupo de colaboradores de “Amigos de la Isla”.

Hay visitas guiadas todos los domingos del año, a las 8:45 desde el muelle de Fontanillas en Es Castell (siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan), el regreso es a las 2 horas.

    

Isla del Rey en Menorca

Isla del Rey en Menorca

Isla del Rey en Menorca

  • Otros lugares de interés...

- Los Faros de Menorca

Faro Favaritx en Menorca    

Tanto para los amantes y entendidos como para los curiosos y desconocidos, la visita a los faros de Menorca es siempre una experiencia única. Su contemplación es siempre un momento único donde se entremezclan historias, sonidos y sabores del mar. La paz que ofrecen durante una puesta de sol perfecta o la fuerza que transmiten en días de fuerte tormenta, siempre resistiendo para proteger a los que se han extraviado de su camino, han inspirado a muchas personas ha hablar sobre estos edificios de vital importancia para la vida vinculada al mar. Incluso se han escrito libros sobre cómo su contemplación puede descubrirnos las claves de la comunicación:

“Un único gran mensaje…
… explicado de forma memorable, con sentimiento y convicción,…
… con un lenguaje que conecte y que capte a la gente…
… será aquel que recordarán siempre.”

Ferrán Ramón-Cortés, La isla de los 5 faros.

  •  Faro de Cap de Cavallería

Es el segundo faro más antiguo, construido en 1857 sobre un acantilado de 90 metros de altura, al norte de Es Mercadal. El año anterior a su construcción hubo 8 naufragios en la costa norte. Actualmente su funcionamiento está automatizado a través de energía eléctrica producida por placas solares y baterías. El haz de luz llega hasta las 36 millas.

  • Faro de Cap d’Artrutx

Construido en 1858 en la costa sur de Ciutadella. Destaca la torre, de 36 metros de altura, con franjas horizontales alternas blancas y negras, la casa del farero y un patio cerrado por pared de piedra. En 1968 la torre se aumentó en 17 metros por encima de la base construida. Para la estabilidad se añadieron los cuatro nervios de hormigón que son visibles en la actualidad.

  • Faro de la Illa de l’Aire

Fue el siguiente en erigirse, en 1860, en el municipio de Sant Lluís, frente a Punta Prima. Su haz se cruza con la referencia luminaria del faro d´Artrutx y se divisa a 30 millas. Se sitúa a 52 metros sobre el nivel del mar y la torre tiene una altura de 36 metros.

  • Faro de Punta Nati

Fue construido en 1913, en la costa norte de Ciutadella, tras el fatídico naufragio del "General Chanzy", en el cual perdió la vida toda la tripulación y el pasaje, excepto un único superviviente. Fue habitado hasta la segunda mitad del siglo XX.

  • Faro de Favaritx  

Faro Favaritx en Menorca    

Es el faro más moderno, construido en el norte de Maó en 1922, en un intento de frenar los repetidos naufragios en la zona. Para su construcción se tuvieron que transportar los materiales en velero porque el camino de acceso aún no existía. La torre, de 30 metros de altura, está construida con cemento y piedras del mar de la zona y la luminaria se divisa a más de 26 millas de la costa.

El paisaje de Favàritx representa míticamente el fin del mundo y se lo ha definido como uno de los más sobrenaturales de Menorca.
Este cabo solitario, azotado por los temporales de tramontana, es uno de los lugares geológicamente más antiguos de la isla. Entre las pizarras se pueden encontrar fósiles de los primeros seres que habitaron el lugar: crustáceos y animalillos marinos de hace unos cuantos miles de años.

En este lugar flota una vibración especial que crece en las noches de luna, cuando las losas de pizarra adquieren un fascinante tono plateado en medio de la soledad rocosa. No hay en Menorca otro paisaje como éste, pues su vibración es elevadora y positiva para la inspiración artística.

Al final de la carretera que conduce al faro, una gran explanada recibe el agua encharcada de pasados temporales. Dice la tradición que las noches de luna llena, si andamos por estos charcos mágicos, recibiremos los efectos benefactores del satélite y el agua del mar: fuerza, energía y fertilidad

 Estos son los 5 faros más conocidos y visitados, pero el sistema de protección de la costa no sería efectivo sin estos 2:

- Radiofaro de Sant Carles: construido sobre las ruinas del Castillo de Sant Felip. Fue faro desde 1852 hasta 1912, luminaria portuaria hasta 1961 y desde entonces ha funcionado como radiofaro, con 12 metros de altura y cuya luz se divisa desde 19 millas.
- Sa Farola: construido en 1860 en la bocana del puerto de Ciutadella. Es el último de los faros que ha sido habitado. El foco llega hasta las 10 millas. Se sitúa a 20,35 metros sobre el nivel del mar y la torre tiene unos 11 metros de altura.

- El Toro

Monte Toro en Menorca     

El punto más alto de Menorca, en la localidad de Es Mercadal (en el centro de la Isla), es la montaña de “Monte Toro”, con 357.96 m. de altura. Se considera uno de los mejores miradores de Menorca, desde allí se puede divisar tode el contorno de la Isla, especialmente la zona norte e incluso en días claros se aprecia el suroeste de la Isla vecina de Mallorca.

En la cima, además de las vistas mencionadas, encontramos el “Santuario de la Virgen del Toro”, construido en el S. XVII sobre una iglesia gótica, en el altar mayor se encuentra la estatua de “La Virgen de la Mare de Déu del Toro”, patrona se Menorca. El segundo domingo de mayo, Festividad de la Mare de Déu del Toro, el Obispo de Menorca celebra una solemne misa y “bendice los vientos”.

Hoy en día el Santuario está en manos de la orden religiosa franciscana de la Misericordia y está habitado por monjas de clausura y, es el centro espiritual y lugar de peregrinación.

El nombre de la montaña proviene de la palabra árabe, “Al Thor”, que significa punto más elevado, cima o montaña, a pesar de existir una leyenda, dónde la figura del toro ocupa un papel importante. Según narra la historia, un furioso toro se encargaba de proteger la cima de la montaña, a la que, atraidos por una columna de luz, decidieron ascender un grupo de monjes. El toro al ver los crucifijos que llevaban los monjes, se amansó y los guió monte arriba, abriendo camino y venciendo obstáculos, el lugar se conoce como el “Pas des Bou”.

En la cima también encontramos un Cristo, una pequeña versión del Cristo Redentor, una tienda de souvenirs y la “Posada”, hoy en día cafetería-restaurante, con una gran terraza que ofrece unas vistas magníficas.

Tanto la subida como la entrada al Santuario son gratuitas.

Domingos y festivos a las 11 de la mañana se celebran misas. 

- La Albufera d´Es Grau

Albufera d´es Grau en Menorca     

La Albufera des Grau fue declarada Parque Natural en 1995 y es el núcleo principal de la Reserva de la Biosfera de Menorca. La Albufera forma un biotopo muy especial. Recibe agua de la lluvia, de los torrentes de las colinas de la zona y del mar formando un gran lago que cubre unas 70 hectáreas. Su valor ecológico es muy alto con una gran variedad de flora y fauna autóctona. Está habitada por una gran cantidad de especies endémicas como tortugas, lagartijas, águila pescadora y aves migratorias como el flamenco, la garza, etc. que encuentran aquí su lugar de paso entre Europa y África por lo que fue declarada Área Natural de Especial Interés.

El pequeño pueblo marinero de Es Grau fue fundado por mahoneses a principios de siglo como segunda residencia. En verano y sobre todo los fines de semana, la playa está llena de embarcaciones. La playa es ideal para ir con niños ya que sus aguas no son muy profundas. En el pueblo hay varios bares y pequeños restaurantes.

Siguiendo hasta el final de la playa, se observa un camino desde el cual se llega a los acantilados desde donde se puede observar en la distancia el faro de Favaritx y sobre todo la Illa d’en Colom, la mayor de las que rodean Menorca. Esta isla, habitada sólo por una subespecie endémica de lagartija, tiene dos playas. Las más alejada, S’Arenal des Moro, es de gran belleza. En el siglo XVIII los ingleses utilizaron esta isla como estación de cuarentena y fue utilizada también por los españoles hasta que se construyó el lazareto en la Illa del Llazaret en el puerto de Maó.

Existe un servicio de traslado desde el muelle de Es Grau para visitar las playas que además hacen recorridos por otras zonas del parque. 

- Barranco d´Algendar

Barranco d´Algendar en Menorca     

Entre los barrancos notables por su grandiosidad destaca el de Algendar. Nace en las torrenteras de Santa Agueda y s'Enclusa, y mientras avanza hacia el sur van uniéndose a él barrancos más pequeños y canales, hasta formar todo un complejo recorrido de 10 kilómetros que desemboca en Cala Galdana. Sus paredes rocosas de más de 80 metros de altura, las cuevas que se abren en sus rincones y fuentes que manan todo el año de sus entrañas lo han hecho un lugar tradicionalmente fértil. Se calcula que en su interior llegaron a vivir más de 20 familias, y probablemente hubo una Almudaina musulmana.

Leyenda...

Las llamadas "Cases del Bisbe" nos daban la entrada a la parte central del barranco que, con el paso del tiempo se ha llenado de ecos e historias. Es considerado como paraje extraño, peligroso, guardador de hechos extraordinarios al igual que el secreto rincón de "Es pas de'n Revull". Dicen que Revull fue un moro bandido de gran y ensortijada cabellera (de ahí su nombre) que después de robar frutas y gallinas de los payeses se internaba por las frondosidades cercanas al pequeño torrente.

Una y otra vez intentaron seguir sus huellas, pero en las entrañas de ese laberinto de sombras apenas hay posibilidad de seguir un rastro. Tan perfecto fue el escondite del Revull que jamás lograron encontrarlo.

Uno de los lugares más mágicos del barranco es la Cova Murada, una gruta que estuvo mucho tiempo cerrada por un muro de piedra. En su interior aparecieron vestigios prehistóricos. Pero sin duda, el hecho más sugestivo que habita esta cueva es la leyenda de la Dama.

Dice la tradición que un cabrero solía llegar hasta aquí con su rebaño, sentándose durante horas en una roca que hay más abajo de la cueva.
Un día, vio con sorpresa a una princesa que llevaba en sus manos un peine de oro. Como la dama no dirigió la palabra al cabrero éste prefirió ignorarla. Una vez más vería el pastor a la dama esperando que él le dirigiera la palabra. Finalmente, a la tercera, la misteriosa mujer no pudo reprimirse y le preguntó al cabrero: "¿Qué prefieres más, la dama o el peine de oro?". El pastor se apresuró a contestar: "El peine de oro". Furiosa, la dama le arrojó el peine sentenciando: "Serás pobre toda tu vida". Todos estos escenarios de leyenda concluyen bruscamente. El viaje a través de los siglos que supone recorrer los caminos enzarzados de Algendar se truncan al llegar a su desembocadura: Cala Galdana. Playa donde tuvieron lugar muchos desembarcos piratas.

Antes de la dominación islámica, toda esta región formaba parte de la extensa posesión de Santa Ana. Al llegar los Moros, suprimieron el Santa y bautizaron al río que viene de Algendar: Guad-al Ana. Es decir: el río de Ana. En estos lugares todavía se percibe el embrujo de los barrancos con sus historias de cuevas y gigantes, su naturaleza oculta en umbrosidades y un paisaje que todavía posee rincones por donde parece no haber pasado el tiempo.

- Cova d´Es Coloms

Cova d'es Coloms en Menorca       

Sa Cova des Coloms es una enorme gruta natural abierta en el acantilado oriental d'Es Barranc de Binigaus. Su techo se eleva hasta los 24 metros de altura, con 110 metros de longitud y 15 de anchura, como una enorme catedral natural. La verdad es que sus dimensiones hacen que la figura humana resulte insignificante en su interior.

Las palomas torcaces que dieron nombre a esta catedral de las profundidades han desaparecido prácticamente perseguidas por los cazadores. Precisamente, desde siempre los menorquines la han utilizado para capturar a estos curiosos pájaros. También destacan las importantes poblaciones de murciélagos, que junto con los musgos y líquenes que cubren las paredes, ofrecen este aspecto tan misterioso a la gruta.

En este lugar apareció un objeto votivo de la época prehistórica. Un cuerno de toro, símbolo totémico que nos recuerda el culto a la fertilidad representado en la antigüedad por la vaca. Incluso el toro como animal acompañante de almas al otro mundo de las entrañas subterráneas.

No resulta extraño que los primeros pobladores de Menorca escogieran esta impresionante cavidad natural como lugar sagrado. Los prehistóricos adoraban las energías tectónicas, las fuerzas subterráneas de la tierra, cuyo máximo exponente eran las cuevas. La caverna representaba una doble simbología, la fecundidad del útero materno y la gruta como metáfora del viaje al más allá. Es decir, la mitología de aquella cultura no podía concebir la vida sin muerte ni la muerte sin vida.

La tradición dice que el destino se ata o desata misteriosamente al entrar en Sa Cova d'es Coloms. Si dos personas penetran a la vez en esta cueva, pronto se separarán una de otra. Por el contrario, si el azar reúne en ella a dos personas desconocidas, nunca se separarán.

De Sa Cova d'es Coloms puede creerse casi todo. Que justo en el solsticio de primavera el sol penetre con sus rayos hasta lo más profundo de la gruta. Que haya sido la mítica cueva de la ninfa Calipso, desde la cual Ulises suspiraba por su lejana Itaca. Que fuera morada de gigantes… La imaginación y la espectacularidad de este lugar aceptan cualquier hipótesis.

- Montaña de Santa Águeda

Santa Agueda en Menorca     

Por su posición resulta un inmejorable punto de vigilancia. Es por eso que los romanos la usaron como establecimiento militar. Más adelante, el reducto sería utilizado por los árabes, que la bautizaron como SEN AGAIZ, y donde construyeron un impresionante palacio de defensa del que sólo quedan las ruinas. Allí veraneaban los jefes moros junto a una corte de músicos, pensadores, poetas y artistas del mundo musulmán. Cuando llegaron los cristianos, al mando de Alfonso III, esta paradisíaca morada se convirtió en el último reducto de la resistencia musulmana en Menorca, que sin embargo se rindió sin grandes batallas. A manos de los cristianos, los jardines, las bellas torres y los pasillos del castillo serían abandonados al paso del tiempo.

Leyenda...

La contemplación del impresionante paisaje que se despliega ante nuestros pies, nos lleva al terreno de lo mágico. Escondido entre las ruinas dice la leyenda que se halla un tesoro en forma de "Vadell d'or", un becerro dorado rescatado de la memoria bíblica o incluso de Merlín, puesto que la tradición dice que lleva clavada una espada de poderes sobrenaturales. Un tesoro depositado por los moros antes de abandonar el lugar. Montaña embrujada, rodeada de cuentos de hadas, fuentes milagrosas o agujeros sin fondo, como "Es Pou de s'Encantament". Yace la diosa montaña protegiendo el norte de la isla.

Utilizada como lugar de peregrinación religiosa, muchas mujeres ascendían a la montaña para invocar a Santa Águeda, sanadora de las enfermedades del pecho y en cuyo regazo guardaba una lámpara de plata. La leyenda nos cuenta que esta "llàntia" servía de protección a marineros y pescadores, quienes se orientaban con la silueta de la montaña en medio del mar y a quién pedían protección para conjurar los peligros de la tramontana.

- Sa Nitja

Sanitja en Menorca     

Este es uno de los lugares más abrigados y seguros de la costa de tramontana. El puertecito de Sanitja es largo y estrecho y frente a él se encuentra una pequeña isla que sirve de protección.

Sanitja está poseída por la grandeza del escenario natural y la desolación del entorno, sólo habitado por las cabras y una ligera alfombra de hierba verde. Sin embargo, allí duerme una ciudad desaparecida, una villa hundida en la tierra y el mar cuyo nombre fue famoso en todo el Mediterráneo.

El gran cronista romano, Plinio el Viejo, cuando describe las ciudades de Menorca, hace referencia a tres: Jammo (Ciutadella), Magona (Maó) y Sannicera. Incluso Pedro Martel, cuando describe la isla a Jaime I durante la preparación de la conquista por la Corona de Aragón, cita el "Port de Sereyna". El mismo que aparece anotado en el Atlas catalán de 1375 como "Senija". A lo largo de la historia, este lugar ha tenido diversos nombres, dependiendo de los conquistadores que lo han utilizado como ciudad y lugar de embarque: Samnicera, Janissari, Sanisera, Senija, Sanitja…

Los hallazgos arqueológicos revelan que este asentamiento fue fundado seguramente por los fenicios o cartagineses, que lo convertirán en un importante núcleo urbano y marinero, con edificaciones defensivas, templos y necrópolis. La prosperidad de Sanitja se acrecentó con la civilización romana, que mantuvo muy bien comunicado el puerto con Alaior. Los restos encontrados indican que el enclave romano se desarrolló desde la época republicana hasta el siglo VI d.C., siendo abandonado por las posteriores invasiones y piraterías.

No muy lejos de allí, en las alturas de Es Pujol de Cavalleria se encuentra, derruida por un rayo, una taula, como testimonio de que los pobladores prehistóricos también consideraron ese lugar como un templo sagrado. Esta es la construcción megalítica más norteña de la isla y la única taula que se conoce orientada al norte. En su recinto apareció una estatuilla reproduciendo a un Marte guerrero. También encontramos los restos de un muro con forma semi-circular, que pudo ser, según los arqueólogos, un faro dispuesto allí para indicar la situación de los embarcaderos, antecesor del moderno faro que podemos encontrar hoy día.

Actualmente, el visitante puede disfrutar descubriendo los restos de la necrópolis y de diversas casas, testimonios de un pasado de esplendor, así como de la austera belleza del lugar, el primero en la historia geológica de la isla en emerger del mar.

De hecho, toda Sanitja es un paraíso arqueológico por descubrir, tanto los vestigios que pueden observarse actualmente, como los restos que se encuentran en el fondo del mar. El misterio de esta ciudad medio sumergida ha propiciado la creación de mitos y leyendas en torno a este lugar.

Madó Alzina, antigua payesa de Santa Teresa, contó la tradición al investigador Francesc Camps, según la cual la virgen del Carmen existente en el oratorio de esta finca procedía de la antigua ciudad sumergida, Ses Vilotes.

Otra leyenda nos habla de un obispo, que por razones desconocidas fue condenado a muerte. Lo ataron a una cadena y lo arrastraron hasta el fondo del puerto, llamado por ello Es Canal de Sa Cadena. Los antiguos del lugar, afirmaban que un día, labrando las tierras, apareció la cadena que dio muerte al obispo. Nadie sabe hoy donde se encuentra.